La Pupila Crítica

Un proyecto donde el arte se graba en la retina, colorea el iris y dilata la belleza.

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La Pupila Crítica es otro espacio que pretende dialogar con el arte y sus protagonistas.
Lejos de descubrir sus misterios, intenta merodear sus contornos y comprender su belleza.

Recordemos lo dicho por: Federico Fellini
Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y , como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.

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Crónicas del Arte en Pandemia   Sin lugar a dudas las dinámicas de promoción y socialización del arte han cambiado producto a la situación m...


Crónicas del Arte en Pandemia

 

Sin lugar a dudas las dinámicas de promoción y socialización del arte han cambiado producto a la situación mundial generada por la COVID- 19. 

Así comienza el programa Convergencia, que se complació en presentar la muestra personal de José Luis Lorenzo Díaz en Galería Quarentena.

Esta fue una de las alternativas expositivas en la que este artista se vio involucrado durante el año 2020. Una iniciativa diferente, que forma parte, como declara Convergencia, de los nuevos modos de socialización artística. Pero, ¿cómo fue la experiencia? ¿Qué saldos nos deja? Estas y otras preguntas, las respondemos hoy en PupilasEntreVistas con José Luis Lorenzo. 

1. El año 2020 fue diferente en más de un sentido, sobre todo para los artistas. Cuéntanos acerca de esta experiencia con Galería Quarentena, ¿cómo accediste a ella? ¿cómo fue todo el proceso de acuerdo, puesta en escena, promoción? ¿qué líneas temáticas se persiguieron durante la muestra?

Cartel oficial de la exposición de José Luis Lorenzo en Galería Quarentena en el año 2020
Cortesía: Perfil de Facebook del artista


La experiencia con los medios digitales y las redes sociales en esta etapa de confinamiento han creado mucha expectativa, principalmente a los artistas activos en las redes, debido a la avalancha de proyectos y convocatorias surgidas como alternativa para suplir decepciones ante la cancelación de tantos proyectos y el cierre de los espacios físicos establecidos con solidez en la dinámica de promoción y comercialización internacional del arte. 

Entre mis experiencias puedo decir que la deG Galería Quarentena ha sido muy positiva, tuve el privilegio de integrarme en el tercer ciclo expositivo online en Julio-Agosto del 2020 siendo el primer artista cubano que representaba mi país. Compartir con los organizadores y estar en la nómina de los 24 creadores de todo el mundo en aquel momento fue un honor que, después del intercambio y haber obtenido una mayor visibilidad internacional, me abriría otras puertas y dejaría en mí ese eterno sentido de pertenencia del que apuesta por un proyecto que fructifica. 


La siesta / Serie: Hasta cuándo / Acrílico sobre lienzo / 100 x 135cm / 2019
Portada del Número 1 de la Revista Tembetá
Cortesía del artista


De los vínculos creados surge una colaboración con Celeste Núñez que me invita a participar con 10 imágenes de mi obras, incluyendo la de la portada de el número 1 de la Revista Digital Tembetá, la cual está destinada a difundir la mirada latinoamericana sobre ciertos temas: cosmovisión indígena, imaginario animal, genero, estética y territorio, entre otros, por medio de ensayos, artículos, cuentos y poemas, estas hermosas experiencias han creado vínculos especiales de amistad y colaboración para proyectos futuros.
Madre Tierra II / De la serie: Día y Noche / Acrílico sobre lienzo / 135 x 100 cm / 2019
Una de las obras de la exposición 
Foto:Cortesía  del artista

Galería Quarentena es una plataforma virtual sin ánimo de lucro que surge a raíz de la situación epidemiológica que azota al mundo para dar una mayor cobertura y visibilidad al arte internacional. Conformada por un equipo curatorial de académicos y artistas es representada con un director en México, otro en Chile y un excelente equipo de diseñadores que velan y garantizan la calidad ante tanta inmediatez, ganando muchísimos seguidores y convirtiéndose en una eficiente alternativa de promoción, la galería se afianza y continúa creciendo.

Enfrentamiento / De la serie: Hasta Cuándo / Acrílico sobre lienzo / 100 x 135 cm / 2019
Otra de las obras de la exposición
Foto: Cortesía del artista

 En un inicio me contactó Rodrigo Torres Barriga, fotógrafo académico y director de la galería por la parte Chilena y me manifiesta su interés sobre mi obra, me solicita que le envíe un gran grupo de imágenes y el currículo para presentárselo al grupo curatorial, cumplo con la misiva y le envío imágenes variadas por series, bloques temáticos y diferentes técnicas, es cuando me contactan con un mosaico de 20 imágenes de pinturas y grabados seleccionado por la comisión, para que le enviara la ficha técnica con las especificidades de cada obra que ya estaba dentro para la próxima muestra.


Cuando inauguramos el ciclo de exposiciones, comparto la promoción en mi Facebook al igual que la imagen de la nota de prensa informativa que publicaron en un periódico de Chile el Diarioaustral Región de los Ríos, entre las 5 imágenes que ilustraban la publicación aparecía una de mis imágenes de la serie Aislamiento y me contacta mi amiga Inelvis Miranda Martínez, Directora del programa Convergencia de Tele Pinar, con quien El Estudio-Taller Lorenzo ha trabajado en otras oportunidades y me comenta que quería dedicarle un Programa a mi vinculación con la Galería Quarentena; le sugiero para hacer algo diferente:  ponerla en contacto con Rodrigo para que le realizara una entrevista y así poder fusionar mejor las dos visiones:  la del galerista y el artista trabajando en conjunto desde diferentes contextos. 

Cuando veo la entrevista de mi amigo es que me percato del interés de la galería por trabajar con aquellos artistas que están realizando una obra comprometida, cuestionadora que mueven en su simbología un nivel de discursos sobre el arte y la vida, el deja claro que para nada le interesa a la galería artistas con una obra complacientes, aunque estén bien elaborada, de ahí el tino a la hora de sugerir algunos nombres cuando me han pedido sugerencia de otros artistas de Pinar que se han ido sumando gradualmente en cada presentación.

2. Sabemos que la plataforma solo puede tener disponibles las exposiciones durante 1 mes, pero ¿si la muestra estuvo hasta agosto de 2020, cómo puede acceder el público a las imágenes o a la memoria de la muestra en estos momentos?

La plataforma tiene disponible las exposiciones por 1 mes por que funciona como una galería física, que desmonta sus muestra terminando el tiempo previsto y vuelve a montar el nuevo ciclo de exposiciones. En mayo del 2021 la plataforma cumple un año y coincide con el ciclo número 12 en el que me han invitado. Regreso con una nueva muestra en la que ya estamos trabajando, paralelo al ciclo se publicara unos días después la retrospectiva del año 2020 con una representación de los artistas que trabajaron con la galería, se piensa también publicar un catálogo digital que debe de estar listo para Junio.

3. En la publicación que Galería Quarentena estuvo haciendo para anunciar vuestra exposición, declara: “(…) el más importante exponente del Zoomorfismo en las artes plásticas cubanas”¿Qué opinión te merece este epíteto?

Vestido de novia / Acrílico sobre lienzo / 135 x 100 cm / 2019
Foto: Cortesía del artista

Vamos a hacer justicia con un poco de historia, después de varios spot promocionales para la televisión y la expo personal de instalaciones HERRA-DURA, que realice en el CENCREM Antiguo convento de Santa Clara en la Habana en el año 2002, la UNEAC y el telecentro firmaron la muestra para darle cobertura en los medios nacionales. Al año siguiente me visita al Estudio-Taller, José González Vera, amigo realizador de audiovisuales y me dice que tenía muchas imágenes de archivo sobre mi obra de diferentes etapas, que quería filmarme actuando dentro y fuera del Taller con unos filtros de luces para hacer un documental medio surrealista que ya tenía el guion y se llamaría ”Sueños”, para concursar en un evento nacional de audiovisuales, firman y me invita al estudio a que participe en la edición de aquella historia, cuando termina le incorpora antes de los créditos, junto a una síntesis de currículo, aquel epíteto, le pregunté, y me dice: "desde antes de graduarte en el año 96 bienes trabajando el zoomorfismo en la pintura, el grabado, las esculturas e instalaciones, y todo el que ha trabajado el tema en Cuba lo ha hecho intermitentemente en alguna que otra serie o etapa pero no en su totalidad, tu obra es completamente zoomorfa, eres coherente con lo que haces y es mi criterio lo digo yo que Lorenzo es el máximo exponente del zoomorfismo en Cuba". Así quedó y lo asumió también la crítica nacional e internacional, los galeristas en Italia lo tomaron como slogan y ahora galería Quarentena. 

4. Supimos también que, a la par de esta exposición, estuviste realizando un catálogo de recopilación de obras de arte en 2020 en Italia. ¿Qué nos puedes comentar al respecto? ¿Cómo fue toda la experiencia?

Volver /  De la serie: Aislamiento / Acrílico sobre lienzo / 100 x 70 cm / 2020.
(1/4) de las obras del catálogo
Foto: Cortesía del artista 

Otra con violín / De la serie: Aislamiento / Acrílico sobre lienzo / 100 x 70 cm / 2020.
(2/4) de las obras del catálogo
Foto:Cortesía del artista


Quédate en casa / De la serie: Aislamiento / Acrílico sobre lienzo / 100 x 70 cm / 2020.
(3/4) de las obras del catálogo
Foto:Cortesía del artista

Una cosa es con guitarra/ De la serie: Aislamiento / Acrílico sobre lienzo / 70 x 100 cm / 2020.
(4/4) de las obras del catálogo
Foto:Cortesía del artista


Es un catálogo donde se publica una breve reseña del currículo,con  los contactos incluidos, una imagen del artista y de 1 a 4 imágenes de la obra, en mi caso aparecen 4 obras de la serieAislamiento, por lo que es un lujo y un privilegio formar parte de este prestigioso catálogo elaborado en Italia, porque muy pronto será un catálogo para el mundo.
L´Arte in Quarantena de Editoriale Giorgio Mondadori,logra recopilar una gran nómina de artistas que fueron seleccionados minuciosamente por un equipo curatorial,a cargo del curador de exposiciones y grandes eventos culturales Salvo Nugnes y teniendo las contribuciones de Paolo Liguori, director del TGcom24, Francesco Alberoni,notable sociólogo de fama mundial, Maria Rita Parsi,escritora y psicoterapeuta, Giordano Bruno Guerri y José Dalí,hijo  del artista Salvador Dali entre otros.
La ceremonia del lanzamiento del catálogo previsto para junio del 2021 será todo un evento social con sus medidas de seguridad y plena cobertura de la televisión italiana, se llevarán también a cabo la entrega de los premios Salvador Dali, Milano Art Gallery, Caravaggio y Miami. Habrá presencia de video-exposiciones de los artistas que integran el catálogo. Más una exposición durante 15 días para los artistas que confirmen su participación en el histórico Milano art Gallery un espacio expositivo con más de 50 años de historia, donde han expuesto y dialogado los más grandes artistas e intelectuales contemporáneos, en el mismo corazón de Milano. 

6. Para este catálogo, supimos que produjiste obras con respecto al confinamiento, la pandemia, cuéntanos sobre su producción.


Cuba es una isla rodeada de agua y de hecho esta situación nos aisla físicamente del mundo, de ahí que la serie Aislamiento no es algo nuevo en mi quehacer, es una serie que aflora constantemente y se diluye con otras series.

Estas obras fueron soñadas, pensadas y elaboradas como consecuencia a la situación pandémica, pero no pensando en el catálogo, lo que casualmente comenzaron a aparecer proyectos y convocatorias que demandaban obras alusivas al tema confinamiento y aproveche la cobertura, ya que las piezas estaban listas y se ajustaban como anillo al dedo, solo era cuestión de enviar las imágenes a los proyectos más tentadores. 

7. Ahora bien, luego de comprobar que tuviste mucho trabajo durante esta pasada etapa y tuviste la oportunidad de mezclarte con los nuevos medios de socialización, ¿qué opinión te merecen estos cambios dirigidos a la promoción digital, las plataformas online de exhibición y generación de contenido? ¿Crees que el 2021 será diferente, que volveremos a los métodos tradicionales o seguiremos expandiendo este mundo de relaciones?


Considero que todos los métodos son tradicionales, lo que algunos estaban inutilizados, el incremento de estas variantes digitales siempre genera  saldos positivos y una mayor visibilidad. Evidentemente llegará el momento de normalización y pienso que todas las dinámicas de trabajo que hemos sumado a nuestra proyección artística continuaran conviviendo junto a las nuevas variantes físicas que puedan aparecer en una etapa postcovid.
La conectividad será una necesidad imprescindible para buscar el equilibrio entre lo físico y lo virtual, donde los cubanos nos vimos obligados a sumergirnos para mantenernos activos y concretar proyectos, si la participación en exposiciones, ferias y eventos internacionales siempre han estado limitado por problemas logístico para muchos ahora al menos la promoción digital ha minado el camino del arte y la vida para oxigenarnos, tengo la certeza que nadie renunciara ya a estas herramientas, ni artistas, ni galeristas ni gestores culturales, son variantes que nos fortalece y que han llegado para quedarse en nuestra dinámica de trabajo, dándonos el lujo de ser más selectivos. La expansión continua, de hecho, los diez ganadores de Prisma, Los colores tras la crisis, en el 2020 en la plataforma de la Galería ArteMorfosis de Suiza estamos en el cronograma de publicaciones, incluidos con una exhibición personal en Artsy de manera virtual y una exhibición en realidad virtual que en mi caso es para finales del 2021 cerrando así el año.



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 Publicado por  Marta María de la Fuente Marín  en  Amanece Metrópolis  el  1 de abril de 2020 Fuente:  Amanece Metrópolis La Duquesa  (2009...

 Publicado por Marta María de la Fuente Marín en Amanece Metrópolis el 1 de abril de 2020


La Duquesa (2009) es un filme dirigido por Saul Dibb que se da finales del siglo XVIII cuando Georgiana Spencer contrae matrimonio con el Duque de Devonshire. La diferencia de edad y la falta de amor hacen que la jovencita tome un rol activo en la vida social, participando en la política y ganándose la atención del pueblo de Londres y Bach de manera excesiva. Cuando su marido comienza una relación amorosa con su mejor amiga, Lady Foster, la duquesa termina supliendo sus necesidades afectivas con el apuesto y prominente político Earl Grey. Hasta que las responsabilidades sociales y maternas la obligan a renunciar este idilio.

Esta última decisión marcará el final de un proceso evolutivo para nada lineal. El director se basa en una visión esencialista tomando a este personaje desde una perspectiva histórica –teniendo en cuenta que el guión es la adaptación de la novela de Amanda Foreman: “Georgiana: La Duquesa de Devonshire”- que trata de seguir de manera fiel, incluso en el propio modelado de este a partir de retrocesos y adelantos. La espiral de ilusiones y desesperanzas terminarán colocando al personaje como centro de conflictos (Anexo 1) y modelándolo a partir de varias etapas, aunque se siga la estructura clásica de dramaturgia para el teatro en los niveles generales del filme.

Esta figura bien valdría un estudio de género no solo por el papel de víctima que desarrolla ante los ataques del patriarcado, sino también –y este es uno de sus méritos- por la influencia a niveles públicos que llegó a tener cuando la presencia femenina en la política estaba muy lejos de reglamentarse. Es aquí donde se esgrimen una de las primeras características que Keira Knightley, como intérprete de la duquesa, trae a la pantalla: un personaje lleno de contrastes y altibajos emocionales producto de la poderosa atención que recibe de lo demás y la poca que su esposo le otorga. 

Fuente: Amanece Metrópolis

Por tanto Georgiana estará asistiendo a un crecimiento que se hará evidente no solo desde su proyección a lo largo de la trama, sino también desde su perfil físico en términos de vestuario. El mismo personaje asevera la carga de tal componente en la escena de la noche de bodas, cuando le comenta a su esposo que el vehículo expresivo de las mujeres es la ropa. A través de estos elementos el director deja pistas simbólicas que marcan los contrastes, generan conexiones entre los distintos puntos del filme o apoyan determinado estado situacional y emocional.

Adiós, Juventud.

La primera etapa puede ser enmarcada desde los inicios de la película hasta la noche de la cena con los simpatizantes del partido. Las primeras imágenes muestran quizás a la Georgiana más pura e ingenua de todo el filme. El juego en los jardines, la simpleza del vestido, el poco uso de complementos, el coqueteo con Earl Grey y su poderoso histrionismo  son signos de la libertad que su juventud le ofrece, que se contrapone enérgicamente con el ambiente que se gesta al interior de la casa. William y la madre de la futura Duquesa se complementan entre sí no solo por las decisiones que están tomando para un porvenir ventajoso mutuo, sino desde la paleta oscura de colores que predomina en la decoración y en los ropajes. Esto se hace incluso más visible una vez que Lady Spencer le comunica a su hija todo lo acontecido. Ante la tradición que el cine recoge  de matrimonios concertados, cabría esperar una reacción negativa por parte de Georgiana, pero resulta curioso la manera en que asume el aviso. Se muestra entusiasmada ante la posibilidad de encontrar el amor en un hombre poderoso que ha visto dos veces, lo que es manifestación de un espíritu inexperto, propio de una edad inferior a los 18 años.

Dicha característica se remarca en la conversación posterior con la madre, donde ella espera algo más de su esposo: compañía y amor, no la frialdad con la que se manifiesta la mayoría del tiempo, incluso en la intimidad.  A pesar de que Lady Spencer parece mostrar el matrimonio solamente como garantía de un heredero, Georgiana mantiene cierto halo de esperanza que comienza a esfumarse una vez que descubre la infidelidad de su marido con la sirvienta.

Fuente: Amanece Metrópolis

En esta etapa, el personaje asiste a una presentación y descubrimiento del mundo fuera de su realidad juvenil. Su inocencia le lleva a esperar comportamientos y sentimientos de su esposo que terminan por no producirse y esta parte de su personalidad comienza a desvanecerse. Inversamente proporcional a ello, los peinados, los vestidos y los complementos comienzan a adquirir mayor elaboración y profusión. La idea adecuada sería “A mal tiempo, buena cara”. Sin embargo, se dan a conocer rasgos que sí se mantendrán en la película como es su habilidad para destacarse en los juegos y captar la atención de quienes la rodean.

Consuelo Social

En la segunda etapa, enmarcada desde la llegada a Bach hasta la noche del teatro, estos rasgos han ganado en potenciabilidad, sobre todo el segundo. Considerada  una persona distinguida, ya no solo por la posición social que ocupa, sino también, primero, por conocerse su imposibilidad, a la altura de seis años de relación, de tener un hijo varón. Esto evidentemente resulta una molestia para la estructura machista de la mente del Duque de Devonshire, que se sigue desdibujando del modelo ideal que Georgiana esperaba. Segundo, por el sentido de la moda basado en la profusión de adornos y vestidos barroquizantes, que continúan en la línea de hacer llegar una proyección de felicidad, cuando realmente no se tiene. Con relación a la etapa anterior ha habido un crecimiento en la decoración, ya que la situación marital ha empeorado.

Sin embargo, la esperanza parece asomarse. Más allá de ganarse mayor atención del pueblo, sentir amor incondicional por sus hijas, aparece la figura de Lady Foster, quien se ganará el puesto de mejor amiga, incluso conviviente. Su presencia alimentará la ilusión de Georgiana dentro del círculo tirante que mantiene con su esposo. De cierta forma ha asumido que su marido es un “incansable conquistador”, así como la sociedad misma lo sabe. Lo prueba la obra teatral que ofrece guiños sobre matrimonios infelices desde una intencionalidad directa.  

Se asiste entonces en esta segunda etapa a un entendimiento secundario por parte de Georgiana de la naturaleza mujeriega de William –el primario se produjo una vez que le impuso la crianza de Charlotte-, pero su desmedido histrionismo inicial se convierte entonces en herramienta de agrado social desde la visualidad, el humor, la perspicacia y el pensamiento. Se ve una Georgiana más sufrida, pero que encuentra compensación en su entorno, esgrime una manera de luchar por  sí misma.

Fuente: Amanece Metrópolis

¿Libertad con Moderación?

La tercera etapa se abre una vez que se reencuentra con Earl Grey la misma noche del teatro. Es uno de los ciclos más dramáticos no solo del filme, sino de la propia figura. Mientras se deja llevar por el placer de pensar en Grey de otra manera -regresar a esa tensión no resuelta- y el de ser motor impulsor de la campaña del Partido frente a los ojos del pueblo, asiste nuevamente a la desilusión. Bess se convierte en amante de su marido. Desde la rabia y la desesperanza interpela a William en la misma recamara donde hacía años atrás la había desvestido de sus ropas de niña y ahora ella se enfrentaba a él desde un vestido con atributos masculinos. Hay un crecimiento, una percepción de la realidad -la que él le ha impuesto- de manera distinta. Si bien la noche de la cena no emitió queja al ver a la sirvienta, ahora la contención de las emociones afloran de golpe ante la sensibilidad del motivo.  El empoderamiento solo sirve para su continuo descubrimiento personal, pues su esposo no asiste a los reclamos y el triángulo amoroso se intensifica con la llegada de los hijos de Bess.

Esto la catapulta a los brazos de Grey y en la creencia del propio principio, por ella enjuiciado en los inicios del filme, de “la libertad con moderación”, apela a un disfrute de los esposos con sus respectivos amantes. Aunque el gesto se mantiene dentro de los deseos de lucha por la realización propia, aun permanecen vestigios de esa naturaleza ingenua de la creencia en el amor, aunque conozca los motivos de Bess y el temperamento de su esposo.  Sin embargo, William  toma tal propuesta como reto a su propia masculinidad y la viola. No solo logra la intención única por la cual él concebía el matrimonio, que es la concepción de un hijo varón, sino que genera en ella un estado de desesperanza mucho más largo y profundo que los anteriores.

Es evidente en la escena en la que Fox es elegido. En cierta medida se repite la secuencia de la palestra pública y el reconocimiento de Georgiana a ojos del pueblo de figura destacada simpatizante del Partido, pero en ella todo cambió. Su histrionismo parece haber desaparecido y entra en un bucle de lamentación que la lleva a ridiculizarse en un evento social. El “A mal tiempo buena cara” parecía agrietarse, la propia resolución del maquillaje, el vestido y el peinado apoyan esta concepción patética de lo exagerado y mal dispuesto.

Canto de Cisne

La cuarta etapa se inicia con el pago de quien realiza un buen trabajo y aunque las oquedades creadas durante todo ese tiempo eran insalvables a las alturas del matrimonio, al menos Georgiana podría tener otro tipo de paz. Sin embargo, este ciclo está fomentado por un nuevo tipo de ilusión que se gesta en ella a partir de la entrega a Grey. Él se ajusta al modelo de hombre que esperaba en cuanto atención y amor, por lo que vivir con él una especie de idilio resultaba una realidad alternativa perfecta. Pero ahora ser el foco de atención, hecho que la favoreció durante mucho tiempo, se convertía en su peor enemigo al darle la posibilidad al Duque de enterarse de su amorío.

El intento de contrato en el pasado y este romance oculto se diferenciaron en la reacción del duque. Si bien en la primera oportunidad se tornó violento compulsivo, ahora llegaba con un gesto mucho más sutil e hiriente, tomando como debilidad el amor incondicional de una madre por sus hijos. Puso a Georgiana contra la pared y aunque esta al principio se mostró consecuente con sus reiterados intentos de lucha por encontrar la felicidad, al final termina sucumbiendo al sentimiento materno. Abandona la verdadera posibilidad de amor por no separarse de sus pequeños. Le daba la razón entonces a Bess cuando esta decía que no había límites para el amor, mucho menos si se trataba de los hijos.

Fuente: Amanece Metrópolis

Su historia con Grey parecía terminar en aquella escena del vestíbulo, donde se repetían hasta los colores de su vestido –rosado y azul- y el motivo de la rosa en el cabello de la secuencia que compartieron en el lago, como una suerte de punto de partida y final. Pero Georgiana se muestra mucho más madura, ya tomó la decisión de quedarse con sus hijos, amén de sacrificar el gran amor que siente por él.  La muchacha del inicio de la película se encandiló con lo que parecía una promesa de amor y pagó su ingenuidad con infidelidades y desilusiones, pero ahora realmente alguien le estaba ofreciendo lo que ella buscaba, pero por un precio demasiado alto que una madre adulta no es capaz de pagar.

La historia de lo que pudo haber sido y no fue la atormentaría unos nueve meses más. Confinada a la reclusión en el campo, se denota nuevamente el hastío y la desilusión, pero también el intento de reivindicación de Bess para con ella. La ayuda en todo el trance de gestar y entregar a una hija que verdaderamente había sido fruto del amor. Se volverían a encontrar y se tratarían con la distancia que la sociedad les exigía para disipar las habladurías, sin embargo, Georgiana realmente nunca renunció a su hija y la continuó visitando, así lo asevera el resumen general mostrado al final.

Se asienta la última de las resignaciones y parece asentar la enseñanza de la madre sobre la fuerza, la paciencia y la resignación como claves para la vida matrimonial, pero no se detiene la lucha por un presente diferente y un futuro mejor porque se reinsertó en la sociedad y continúo siendo una importante influencia. Lo que sí comprende las complejidades del matrimonio como negocio de supervivencia de un linaje, así como el aprovechamiento de los hombres de su preeminencia en la sociedad desde el género y la posición.

Georgiana transita de niña a mujer de manera irregular, pues sus ilusiones de juventud son desbancadas por la constante desesperanza. Sus intentos de salir a flote y encontrar refugio en otros ámbitos, solo hacía que cada dosis de realidad fuera más intensa que las anteriores, trayendo como resultado el conformismo. Su manifestación física exigía de ella falta de concordancia con sus circunstancias íntimas, no solo por la posición, sino tambien por alimentar esas vías de escape a través del reconocimiento social que crear tendencias en la moda podía proporcionarle.  

 Publicado en  Amanece Metrópolis  por  Marta María de la Fuente Marín el  19 de febrero de 2020 Fuente:  Amanece Metrópolis Gu mmo  (1997)...

 Publicado en Amanece Metrópolis por Marta María de la Fuente Marín el 19 de febrero de 2020


Gummo (1997) es singular desde sus primeras secuencias. En oda al cine postmoderno presenta imágenes inconexas que no encajan y en ocasiones incongruentes, no con la intención de cambiar la percepción sobre el cine y su modo de proceder —hace tiempo modificada— sino porque así son las historias de los pobladores de Xenia, Ohio, después del tornado. Caóticas y experimentales en la medida de su descubrimiento sobre qué hacer cada día para sobrevivir o simplemente para existir.

El juego de cámaras admirable favorece esta visión en el logro de imágenes nauseabundas e ilógicas que, por su propia naturaleza y presentación a nivel fílmico, promueven otro tipo de recepción. Este proceso perceptivo está enfocado en una visión nueva de algunos objetos a partir de un distanciamiento en formas de comunicación estereotipadas y en la desautomatización de determinados fenómenos.

Ningún objeto artístico tiene un carácter estético a priori, sino que todo depende de cómo sea percibido, dando una perspectiva histórica acerca de que toda comunicación cultural artística depende del contexto en que se gesta y en el que es recibida. En este sentido, es que se crean los estereotipos. Estos se variabilizan, como se ha dicho, en función del momento histórico, pero la esencia es inmutable.

Así sucede con las prostitutas, que históricamente han sido representadas, sobre todo en el cine, como mujeres hermosas, para nada ingenuas y capaces de trabajar sin ponerle pasión alguna. Sin embargo, con este filme el público tropieza con la escena en que los dos adolescentes van a visitar a la joven con síndrome de Down prostituida por su padre y el receptor se cuestiona lo que están viendo, independientemente de la crueldad que pueda significar. Sabe que hay ruido.

Igualmente le sucede cuando caen en la secuencia de Tummler y la jovencita en el auto en medio de una chatarrera. La escena de Hollywood de los dos adolescentes que experimentan con sus cuerpos en un auto es poderosamente típica. Korine la tergiversa por completo y busca el disgusto de algunos cuando las caricias no parecen más que un examen anatómico, incluso termina como uno cuando se le descubre un bulto en el seno.

En este entendimiento de la vida a través de esquemas para facilitar los procesos, hay objetos que son producidos como estéticos, pero entendidos como prosaicos y viceversa. La segunda parte de esta relación análoga tiende a ser revolucionaria, pues cuando un objeto es prosaico, pero es entendido como estético ya eso implica un poderoso extrañamiento.

A este ejemplo acude la imagen en la que descansan los dos muchachos semiprotagonistas y una joven con un bebé en un sofá esnifando pegamento. Por una parte, se inserta en la lógica comentada antes sobre las escenas estereotipadas, la fórmula que responde a familia en el sofá haciendo una actividad juntos de fuerte carga sentimental, nuevamente es alterada. Por otra parte, el pegamento es concebido para ellos como un objeto casi estético. Lo sacan de su función principal y lo utilizan como droga —evidentemente por el presupuesto disponible— en busca de una experiencia que agudice los sentidos y potencie la sensibilidad. Korine se lució.

El público ejerce un distanciamiento, generalmente de desagrado, con este tipo de representaciones, pero básicamente es porque se disloca una forma de comunicación. Esta tiende a ser rápida, objetiva, fluida y con el menor ruido posible. Pero cuando una de estas formas comunicativas se oscurece, la percepción se dilata. La presentación del objeto no es normal.

Por tanto se percibe de manera diferente lo que en la vida cotidiana a veces se suprime por estar automatizado. Se sabe que existe, pero se pasa por alto. Algo que el director no pretende que haga el espectador cuando presenta un primer plano en detalle de la escritura de uno de los dos adolescentes. Necesita que se repare en el acto de escribir y en lo que dice, por lo que se produce una desautomatización.  El director utiliza un lenguaje con una intención artístico-estética que deja de ser invisibilizado y comienza a materializarse, a notarse en mitad de la comunicación, por eso es que el publico percibe algo extraño


Y definitivamente la mixtura de las actividades cotidianas de comer y bañarse en un mismo espacio cronotópico, es una escena tan cargada en gestos, texturas, ambientes, desconexiones y descubrimientos que saturan hasta el estómago. Pero el ser humano es puesto  de frente con cuestionamientos sobre sus concepciones de la vida misma, la manera en la que es, lo que hace o no y por qué lo hace así.

En este sentido se establece una ruptura con la mímesis y la función del arte entonces no se resume en el mero reconocimiento de los objetos, sino que se tenga otra perspectiva de él, un completamiento o metamorfosis de la definición. Eso sucede con la escena de la pelea con una silla, que esta última se entiende como si fuera otro hombre. El receptor está obligado a entenderla así y se produce entonces una dislocación de lo que creía saber sobre ese objeto.

La perspectiva sobre el objeto se prolonga porque la representación de este resulta especial, por lo tanto se hace más difícil y exige un mayor esfuerzo en la percepción que se dilata. No es que resulte nuevo, sino desfamiliarizador para el receptor. Desajena lo cotidiano en cuanto a significados, para tener una percepción más cabal. Cuando las formas habituales tienden a romperse, la percepción se vuelve un fin en sí mismo. Esto sucede la mayor parte del tiempo en el arte, por tener la manera de presentar este fenómeno deliberadamente y es lo que sustenta su propio carácter.

Definitivamente Gummo si no es el mejor para ejemplificar este proceso, se le acerca bastante. Muestra una realidad que el ser humano, sobre todo el del Milagro Americano, no es capaz de ver, o mejor dicho, se niega a ver, pero existe. Cuando logra verla —si es que lo hace—, ya no volverá a ser el mismo, no por los aparatajes de escenas caricaturescas dignas de una crónica roja, sino por la cotidianidad en la que estos personajes tienen que sobrevivir.

Fuente: Amazon

Todo resulta peculiar, la película como producto y sus partes aparentemente inconexas como constituyentes. Quizás la puesta en escena en términos técnicos ayudó al receptor a sentirlo así por la incorporación de varias formas de video, la banda sonora que parecía un ser vivo independiente en las escenas, personajes ilógicos como el conejo rosa; pero la mayor extrañeza viene desde el propio argumento que  no es más que una realidad a la que normalmente le han dado, por elección, la espalda.

Bibliografía[1]

Albizu, Diana. «Gummo: naturaleza Muerta con América profunda al fondo.» SensaCine. http://www.sensacine.com (último acceso: 8 de febrero de 2019).

Serrano, Javier. «Gummo, lo hermoso de la fealdad.» La República Cultural. 1 de junio de 2014. http://www.larepublicacultural.com (último acceso: 8 de febrero de 2019).

Trujillo, Fernando. «Gummo, la pesadilla spengleriana.» Imaginación al Poder. 1 de enero de 2011. http://www.imaginacionalpoder.com (último acceso: 8 de febrero de 2019).

Von Pelluch, Pablo. «Gummo (Harmony Korine).» Cine maldito. 13 de septiembre de 2012. http://www.cinemaldito.com (último acceso: 8 de febrero de 2019).


[1] Norma utilizada: Chicago (decimosexta edición)

 Publicado en la revista  Artepoli  por  Marta María de la Fuente Marín  el  18 de enero de 2020  con fotografía de  Juan Borja Fuente: Sens...

 Publicado en la revista Artepoli por Marta María de la Fuente Marín el 18 de enero de 2020 con fotografía de Juan Borja

Fuente: SensaCine

Por el título, Love (Gaspar Noé, 2015) parecía incluirse en la gastada lista de películas que cuentan la estereotipada historia de amor. Gracias a Dios no fue así. Si bien la presentación de un triángulo amoroso –entre Electra (Aomi Muyock), Murphy (Karl Glusman) y Omi (Klara Kritin)-̶  no es nada novedoso en el mundo artístico, el filme tiene la intención de provocar e inquietar. Elementos como la estructura fílmica y el uso -y abuso- del sexo sin censura así lo atestiguan. Sin embargo, la película es víctima de torpezas casi imperdonables, que ni siquiera la excelencia de los aspectos técnicos pueden salvarla.

Pensar en volver…

Love muestra estas cartas desde la primera escena en un plano fijo con Electra y Murphy masturbándose hasta la eyaculación. Como salido de un sueño, Murphy despierta en la cama con una realidad diferente: otra mujer y un niño.  Hay una dislocación evidente. Se verá acentuada con la llamada de la madre de Electra que lo lleva a recordar, con voz en off, una relación marcada por la pasión y un deseo constante de experimentación sexual.  A partir de aquí se suceden una serie de saltos temporales que en los momentos iniciales del filme tienden a confundir al receptor sobre el tiempo en que la trama está siendo narrada. La sensación discontinua de la progresión dramática es lograda por el llamado “parpadeo” -fotogramas en negro- para cortar la secuencia que, por una parte, no resulta del todo agresivo. En algunos puntos narrativos se utilizan gestos que funcionan de puente entre un corte y el siguiente, a veces entre el pasado y el presente.

Una de estas primeras escenas es cuando Murphy está oyendo el mensaje de voz íntegro de Nora. En un dolly back de la cámara, el personaje se sitúa en la entrada de su habitación. Minutos después realiza una acción semejante, con cambios radicales en la escenografía, en los registros de la conversación y en las connotaciones de esta última, pero no en el gesto.

Por otra, aportan gran carga dramática a determinada acción. En ese caso se encuentra la secuencia dedicada a la confesión del embarazo de Omi. Luego de la noticia, el corte le aporta gran fuerza expresiva al gesto de Electra de escupirle la cara a Murphy.

 ¿No lo llames Amor, llámalo Porno?

Fuente:  WebdelaCultura

La película no es presentada, ni asimilada, como un ideal romántico y tampoco lo sería si el sexo estuviera menos presente. Al contrario, si hay algo real y sincero son este tipo de escenas sin censura. El director pretende mostrar un amor diferente al que se tiene culturizado y convencer al público de que eso es Amor. Esto implica entonces tratar los problemas inherentes al amor libre: la posesión, los celos, la libertad, la igualdad, la exclusividad, el deseo, los hijos, entre otros. La explicitud sexual ha sido víctima de calificación gratuita de pornografía por algunos, otros la soportan y hay quienes la apoyan. Lo cierto es que cuenta con un papel protagónico fundamental por la carga filosófica  -o no- que el director decide ponerle, por la intensidad con la que es llevada a cabo, por ser el principio y el fin de todo o casi todo.

La duración de la película es uno de los excesos. Es y se hace tan larga para el público por el intento constante de revelar la intensidad que la pareja principal va adquiriendo. Esto significa que no se logran secuencias fuera de la cama con la profundidad necesaria para el cumplimiento de este objetivo en poco tiempo, por lo que es necesario subrayar la idea de un amor verdadero  varias veces para que de alguna forma el público se lo crea. Aquí la actuación juega un papel fundamental, que no cumple a cabalidad. En la pareja principal faltaba la chispa de la química que verdaderamente deslumbrara al público y que no tuviera que esperar al final para, junto con el actor principal ya por obviedad, enterarse de que realmente amaba a Electra. Los diálogos estaban cargados de clichés y reflexiones superficiales que forzaban lo que debía ser natural: las miradas iluminadas, los gestos inconscientes, las sonrisas nerviosas. Tampoco es la fatalidad general, pues si el espectador se esforzaba un poco, podía sentir la ira, el amor y la lujuria por instantes; además, la caída de Murphy en su error y por tanto el alcance de su madurez, no fue un fiasco del todo. Pensar en un aprobado para ellos será suficiente.

En parte es comprensible todo este aparataje de secuencias reincidentes por la intención de aligerar el pensamiento del espectador sobre las propias escenas de sexo.  El receptor es inducido a valorar el sexo con amor, su frenetismo y reiteración para que no especule que este tipo de escenas puedan ser gratuitas. Algo que, lamentablemente, el espectador sí llega a pensar.  Sin embargo, hay intervalos- pocos, pero los hay-en que el sexo sí se hace vehículo del amor, o por lo menos de ilusión. Uno de esos momentos es cuando pasan su primera noche juntos.

A vuelo de pájaro, la pareja es mostrada en la cama coloreada por una luz roja que los acompañara en casi todas las escenas de este tipo o relacionadas con ellos, para aludir al arquetipo de vínculo pasional que mantenían. Es una de las pocas secuencias en que los personajes aparecen desnudándose entre sí y ni siquiera es focalizado, como en tantas otras, el momento de la penetración. El director prefiere centrarse en un plano detalle de besos y abrazos  donde el deseo en “quiero follarte tanto”, pero también la ternura, están a la orden del día.

Si bien esta escena porta esa carga simbólica en la que se hace el amor, otras tantas carecen de ese tipo de justificación y sentimiento, figurando como meras gratuidades, como se decía antes. Así sucede con las secuencias en las que lo hacen en el baño y en lo que parece ser algún pasaje subterráneo desolado, el sexo se vuelve pura práctica y contacto genital.

Con fotogramas de sexo banales y otros no tanto, es que la vida de esta pareja se desarrolla en buena medida. Así se ven en todas las posiciones posibles, sin acrobacias ni planos quirúrgicos  propios del cine porno, exceptuando el primer plano de la eyaculación y el filmado desde el interior de una vagina. Sin embargo, estas secuencias  pueden ser  vistas como parte de una intensidad variable para no saturar la vista del receptor. Ambas escenas son dos agentes llamativos que petrifican hasta el más tolerante y atrevido de los espectadores, pero no siempre el público recibe este tipo de estímulo tan energizado. Es otro de los salvavidas del filme: no todas las secuencias permanecen en el mismo nivel de fuerza, esta fluctuación roza con los extremos de saturación y aburrimiento, pero en los registros medios logra cierta motivación.

El decrecimiento de dicho vigor es apreciable durante la única secuencia de sexo que comparten Omi y Murphy vista en dos momentos fragmentados del filme desde dos encuadres distintos, pero al final es la misma secuencia. Se llega a esta conclusión, entre otros motivos, por la cantidad de escenas en las que participan Omi y Murphy con respecto a Electra, pero también por la iluminación y los colores. Aquí la fotografía se lució.

Generalmente la relación de la pareja protagonista está marcada, como se ha dicho antes, por el color rojo y una paleta ocre, logrados por una iluminación filtrada y motivada que se construye a golpes de contraluces y clarososcuros. Mientras que se emplean colores claros en las secuencias dedicadas al matrimonio, la luz adquiere un estilo notan en el que la clave es alta con una ausencia casi de contraluz por mantenerse la sombra baja.

Esa comparación se hace visible en fotogramas como en la que Murphy y Electra conversan acerca del nombre de un bebé, así como en los que él y Omi acarician el vientre abultado por el embarazo. Los juegos de luces y colores son más que evidentes, aunque compartan el principio de una luz lateral. En el caso de la primera pareja no se logra un equilibrio y se le da un mayor realce al contorno y la textura que revela de manera ideal los relieves de la piel semidesnuda. Mientras que con el matrimonio se logra un equilibrio con esa entrada de luz que incide sobre los cuerpos vestidos y travesea con las transparencias delicadas.

La volubilidad de la intensidad es perceptible y ayuda al receptor, en primer lugar, a entender el universo sentimental de Murphy, en qué medida puede o no estar implicado con ambas mujeres; en segundo lugar, a mantenerse alejado, por el momento, del incendio que supone la sobresaturación. Estos niveles de energía, gran parte del tiempo, están atados al sexo según la fortaleza que adquiere como detonante o consecuencia.

Es inevitable no percatarse de que en muchos momentos la sexualidad funciona como coto o principio de algún conflicto. Por ejemplo, cuando la pareja toca techo en cuanto a eso, el marco de la experimentación se amplía y requieren de un tercer implicado sentimentalmente. Quizás es aquí cuando la película se precipita y cumple con el principio de Murphy sobre que, si algo puede ir mal, lo hará. Se dibuja el sexo como cumplimiento de una fantasía, pero como principio de una serie de circunstancias, en su mayoría, irreversibles.

Fuente: TheIrishTime

En los fotogramas que se dedican a la escena del ménage à trois (trío), la mayoría de estos se mantienen en perspectiva cenital para mostrar todo lo que hacen. Resulta llamativa la manera caótica en que desarrollan las acciones, quizás por la misma naturaleza de la relación espontánea. Si bien no hay un orden evidente, algunos objetivos están claros: el interés que las mujeres manifiestan entre sí y la intención del hombre de participar penetrando a una de las dos. Cuando los fotogramas se dedican entonces a un plano mucho más cercano, es notable una mayor intimidad y quizás hasta complementariedad entre los tres. Aquí es importante, como en otros momentos de la película, la banda sonora, marcada en este caso por un solo de guitarra eléctrica que va in crescendo (aumento) cuando las caricias, los besos y las exploraciones también suben de tono. Resulta una elección muy acertada por la misma fuerza que le aporta al momento, esa “electricidad” que fluye entre los tres cuerpos, fundidos unos con otros, solo podía ser lograda con acordes tan fuertes.

Por una parte, el sexo solo funciona como cierre de algún conflicto. A este ejemplo acuden las imágenes de las numerosas rupturas y retornos de la pareja, que incluían sexo duro, como se ha dicho antes, entre opacidades, medias luces y siluetas que marquen texturas. Regresar debía tener, para ser real, un final carnal.  Por otra, se mueve como inicio de circunstancias adversas. Esto se relaciona con la incursión en el mundo orgiástico en las penumbras de un club, donde tanto Electra como Murphy estuvieron con varias personas. Sin embargo, es notable como Murphy no tiene problemas para aventurarse con la vecina rubia, pero ver a Electra teniendo sexo con otro hombre no le resulta para nada agradable -¿la experimentación machista puede siquiera ser considerada como libertad? -.

Se hace camino al andar

Fuente: Aisy'sEyes

Murphy no solo recordará y vivirá de nuevo las escenas fogosas con Electra, sino todo lo que su relación significó para él. Generalmente la pareja era presentada en habitaciones y espacios cerrados, pero la mayoría de las veces que se presentan en exteriores, lo hacen andando con un travelling de la cámara -cuando no estaban teniendo sexo o discutiendo-. Esta construcción suele funcionar como una metáfora en la que el personaje entiende su vínculo con ella como un camino. Su incertidumbre sobre el paradero de Electra le desata todos estos recuerdos y el volver sobre ellos le hace percatarse, al final, de sus errores, de la cadena de ellos que formaron su camino hasta ese momento.

El abrazo final entre padre e hijo es la toma de conciencia de Murphy sobre la vida, el amor, de lo mucho que se equivocó y cómo duele perderlo todo. Abrazar a la causa aparente de la separación, desnudos y bajo el agua  ̶entendida esta como método ancestral de purificación de las almas  ̶  es su reclamo de redención.

Más que sexo

Love es otro capítulo del cine postmoderno que adopta el sexo real, una opción que hace tiempo dejo de ser novedosa y que ya no escandaliza a nadie, o al menos no debería. Sin embargo, sigue siendo una opción atrevida y siempre inquietante. Por una parte, hay que reconocer la intención por intentar crear algo profundo, pero la verdad es que la historia queda superficial y simple, aliñada con las implícitas escenas sexuales. Por otra parte, el trabajo técnico es excelente. La fotografía y los juegos de luces fueron magistrales en el manejo de tintes rojo pasión y ambientes cálidos, subvertidos en otros tonos para diferenciar las circunstancias. La virtuosidad de la cámara en planos-secuencia e imágenes estáticas, así como en el “parpadeo”. La banda sonora fue sumamente acertada, sobre todo con el sexo, en la elección de música electrónica y partituras de piano que permitían fortalecer las escenas desde la excitación o la gracia.

Love va más allá de la escena sexual gratuita y la narración pornográfica de una historia sórdida y triste. Construida con sus aciertos y torpezas, pero al fin y al cabo un reto del director a las trabas de la cultura que define la vida en la linealidad de la rutina y en la desabrida costumbre. Gaspar Noé se quita el antifaz de la indiferencia y el pijama de la ignorancia y se viste de gala -o a lo mejor ni se viste- para eyacular en tres dimensiones en la cara de sus espectadores y hacerse consciente de su producto. No se hace responsable de los ofendidos, es más, los invita a su película.